A 50 años de La Noche de los Lápices, distintas marchas y actos conmemorativos se realizaron en diferentes partes del país para recordar a los estudiantes secundarios perseguidos y secuestrados durante la última dictadura militar. La historia también recupera el reclamo por el boleto educativo y la organización estudiantil.
La memoria de los estudiantes secundarios víctimas de La Noche de los Lápices vuelve a ocupar un lugar central a 50 años de aquellos hechos. Distintas marchas y actos conmemorativos se realizaron en diferentes partes del país para recordar a los jóvenes perseguidos y secuestrados en La Plata durante la última dictadura militar.
El 16 de septiembre de 1976, un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado en el marco de la represión desplegada por la dictadura. Eran jóvenes de entre 15 y 17 años que habían participado de la organización estudiantil y del reclamo por el boleto educativo.
La historia de La Noche de los Lápices está vinculada con la lucha por ese derecho. En 1975, la Unión de Estudiantes Secundarios había conseguido el boleto educativo. Tras el inicio de la dictadura, el beneficio fue retirado. El reclamo para recuperarlo formaba parte de las actividades de estudiantes que, además, participaban en tareas de colaboración en barrios y en espacios de organización política.
La persecución no se limitó al reclamo por el transporte. Los jóvenes eran parte de una organización estudiantil y expresaban ideas políticas y sociales. En ese contexto fueron alcanzados por la represión.
Secuestros, torturas y centros clandestinos
Durante la noche del 16 de septiembre, grupos integrados por militares y policías llegaron hasta las viviendas de los estudiantes, allanaron sus casas y los trasladaron a centros clandestinos de detención. Inicialmente fueron llevados a Arana y posteriormente distribuidos en distintos lugares de detención.
Entre los jóvenes estaba Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de aquellos hechos. Su testimonio permitió reconstruir parte de lo ocurrido y tuvo un papel central en la recuperación de la memoria sobre los estudiantes secuestrados.
Díaz declaró en 1985 durante el Juicio a las Juntas. Su testimonio permitió conocer desde la experiencia de un sobreviviente el recorrido por los centros clandestinos y las torturas sufridas durante su cautiverio.
La reconstrucción de estos hechos también permitió identificar responsabilidades dentro del aparato represivo de la dictadura y aportar elementos para sostener las investigaciones y los procesos vinculados con los crímenes cometidos durante ese período.
La memoria de los lápices y la organización estudiantil
A cinco décadas de La Noche de los Lápices, el recuerdo de aquellos estudiantes también plantea una mirada sobre la organización y la participación de las nuevas generaciones. La historia del boleto educativo permite recuperar cómo un grupo de jóvenes se organizó para reclamar por un derecho relacionado directamente con el acceso a la educación.
En la actualidad, la participación en centros de estudiantes y los reclamos vinculados con el acceso a la escuela forman parte de las cuestiones mencionadas durante la reflexión sobre aquella historia. La posibilidad de organizarse, reunirse y reclamar derechos aparece como uno de los aspectos centrales de la memoria de los jóvenes perseguidos.
“Lo importante es reunirse”, fue una de las ideas expresadas durante la entrevista al abordar el papel de los estudiantes y la organización colectiva.
A 50 años de los secuestros, las movilizaciones y actos conmemorativos realizados en distintos puntos del país mantienen vigente el recuerdo de los jóvenes de La Plata y de una historia atravesada por la persecución, la desaparición y la lucha por derechos.
Los lápices siguen escribiendo.





