Ante la profundización de la crisis socioeconómica, las organizaciones que integran el movimiento “Chicos del Pueblo” se han convertido en el último dique de contención para las infancias en los barrios populares. El reciente encuentro regional en la Defensoría de Laburantes no fue solo una reunión técnica, sino una instancia de diagnóstico urgente.
Referentes de San Martín, San Miguel y Capital Federal pusieron en común la realidad que observan en sus comedores, clubes y centros culturales: un aumento en la demanda de asistencia que ya no es solo alimentaria, sino también vincular y emocional, producto del desamparo creciente.
La estrategia de estas organizaciones es clara: el trabajo no debe ser aislado. Fortalecer una red significa compartir saberes, recursos y, sobre todo, estrategias para visibilizar una problemática que tiende a ser invisibilizada por las políticas públicas. La consigna “el hambre es un crimen” sigue vigente, pero hoy se suma la urgencia de sostener los espacios comunitarios frente al retiro del Estado. El compromiso de estos educadores y educadoras radica en la “ternura” como herramienta política, una forma de contrarrestar la deshumanización que propone la exclusión.
Claudia Bernazza, referente de Chicos del Pueblo, nos contó cuáles fueron las principales preocupaciones que surgieron durante la reunión y por qué consideran fundamental fortalecer el trabajo comunitario en este contexto:
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En un segundo tramo de la entrevista, Claudia Bernazza explicó cuáles son los próximos pasos que se propusieron las organizaciones y el mensaje que buscan transmitir frente a un escenario que pone en riesgo el tejido comunitario construido durante años:
[— AQUÍ INSERTAR TRANSCRIPCIÓN DEL AUDIO 08 —].
La lucha por la infancia, sostienen, es la lucha por el futuro del tejido social argentino.





