El sistema de transporte público en San Isidro atraviesa una etapa de reestructuración profunda tras la suspensión del servicio de las líneas 333, 407, 437 y 707, operadas anteriormente por la empresa Micro Ómnibus General San Martín.
La interrupción del servicio generó una preocupación inmediata en los usuarios, quienes dependen de la conectividad diaria para asistir a sus trabajos, centros de salud y escuelas. Ante este escenario, la implementación de un nuevo esquema de emergencia se volvió una necesidad imperativa para evitar el aislamiento de los barrios que quedaron sin cobertura.
El nuevo esquema busca mitigar el impacto, con modificaciones en las líneas 228, 314, 338 y 343, las cuales ampliaron sus trayectos para absorber la demanda insatisfecha. Sin embargo, este proceso de transición presenta desafíos logísticos y de adaptación tanto para la empresa como para el pasajero. La implementación de estos cambios requiere no solo el reajuste de frecuencias y recorridos, sino también una campaña de información clara para que el ciudadano pueda retomar su rutina con la menor incertidumbre posible.
Para conocer el impacto real de estos cambios en la vida cotidiana, hablamos con Marta Pereyra, pasajera histórica de la línea 407, quien contó cómo recibió la modificación de los recorridos y cuáles son sus principales necesidades a la hora de movilizarse:
“Yo vengo desde Tigre, me tomaba el 343, el de cartel rojo, y me bajaba en Tomkinson, en donde coordinaba con el 407, hasta la terminal. Pero pienso en la gente del barrio, que de acá muchos cuando tenían que ir al hospital se tomaban el 407 y llegaban lo más bien, con un solo colectivo. Ahora, para poder llegar al hospital central, la gente tiene que tomar dos colectivos, o mismo para ir al trabajo. La gente que realmente usaba el servicio quedó desprotegida. Hay zonas que han quedado sin cobertura porque las líneas que tomaron los recorridos, que dicen que ahora hacen el recorrido de, no es verdad, no lo hacen”
Asimismo, para conocer la mirada de quienes están al frente del servicio, dialogamos con Agustín, conductor de la Línea 314, quien nos explica cómo se están implementando estos cambios y qué desafíos presenta esta nueva etapa desde el puesto de conducción:
“Al comienzo cuando se empezó a difundir por las redes sociales que arranca el nuevo ramal, los pasajeros, los usuarios de los demás ramales consultaban cómo era, hubo quejas, otros aceptaban, les convenía. Yo la verdad lo hice un solo día el ramal, está bueno, la gente se está adaptando porque la realidad, al igual que por ejemplo en el 407 de Munro que había dejado de existir, la gente no se acostumbra que el 343 ahora es el de Munro y pasa el 343 adelante mío, yo voy atrás y capaz el muchacho va una cuadra adelante, pero no lo levantaron. Por ejemplo, el verde, antiguamente el 700 no llegaba al Soleil. Nosotros sí. Entonces ahora se optó por poner fotocopias que dicen vamos al Soleil. Todo es muy
reciente. Ojalá sea positivo para el usuario. Trabajé en muchos colegios, me di cuenta, de horario nocturno, chicos, por ejemplo, salen de hacer deporte, entran a los clubes, mucha gente que trabaja también en la zona, hay mucha fábrica, mucha logística. Así que nada, ojalá sea bueno para el vecino de San Isidro el ramal”
Mientras se consolidan los nuevos recorridos, la información oficial sigue siendo la herramienta clave para que los vecinos no vean interrumpido su derecho a la movilidad.





