Polémica por el proyecto en el ex Batallón de Arsenal: impacto ambiental y exclusión vecinal

El proyecto urbanístico proyectado sobre los terrenos del antiguo Batallón de Arsenal, en Boulogne, ha despertado un fuerte rechazo entre los vecinos. La obra, que avanza con la colocación de infraestructura, plantea una distribución del uso del suelo que ha sido duramente cuestionada: apenas un 10% del terreno se destinará a espacio público, mientras que la gran mayoría, el 90%, se reservará para el desarrollo de un barrio privado con fines comerciales.

Este modelo de gestión, impulsado por la intendencia de Ramón Lanús, se presenta bajo la premisa del desarrollo, pero ignora las voces de una comunidad que exige una planificación urbana orientada a las necesidades sociales y no al negocio inmobiliario.

La preocupación no es solo urbanística, sino ambiental. La tala de árboles y la remoción de los pulmones verdes existentes amenazan con agravar la vulnerabilidad de las zonas aledañas, especialmente en el Bajo Boulogne, una región que ya sufre las consecuencias de la falta de espacios verdes y la presión demográfica. Los vecinos denuncian que la destrucción de este ecosistema afectará la calidad de vida de todos los residentes, privilegiando un enclave exclusivo en detrimento del bienestar general. La falta de instancias de participación real en la planificación del proyecto ha llevado el reclamo a las cortes, donde se espera que se suspenda la obra hasta que se resuelvan las instancias judiciales contra el municipio.

Para profundizar sobre el impacto de esta obra, dialogamos con Federico Meca, concejal de San Isidro, quien analiza cómo este proyecto representa un cambio drástico para el partido tanto en términos demográficos como ambientales:

“Es un cambio radical que se va a hacer en San Isidro, que le va a cambiar la fisonomía a San Isidro, sobre todo en los barrios vulnerables también, no se habla nada de barrios vulnerables, con lo cual no se tiene en cuenta esto, es una locura, pero sobre todo por el espacio verde, preocupa mucho el espacio verde de Boulogne, cuando vos ves Boulogne de arriba está muy densamente poblado y hay mucho cemento y no tenés nada de espacio verde, entonces igual por un lado le tapas la vista al río y por otro lado encima metés el doble de gente en Boulogne, es una locura”

Asimismo, consultamos al concejal sobre las consecuencias directas de la tala y el impacto que la obra ya está produciendo en el tejido social y ambiental de la zona:

“En la última inundación eso se inundó porque ya no es más escurridor, ya metieron cemento ahí, sacaron los árboles entonces todo eso que hacía de escurridor del agua ya el agua empezará a drenar para el bajo Boulogne. Si vos no tenés algo que te escurra el agua el agua baja y te inunda las zonas bajas.

La lucha de los vecinos continúa, reivindicando que el espacio público es un derecho y no una moneda de cambio.

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